lunes, 14 de diciembre de 2009

Hadden Irving Clark , el canibal travestido

Hay una motivación clara en muchos de los casos que vamos desgranando en esta sección. La infancia y la adolescencia son definitivos para desarrollar, en edades más avanzadas, unas costumbres que desembocan en la violencia y el crimen. Vale, en muchos casos no existen estos antecedentes, pero en la mayoría son los primeros años los que marcan sin remisión ese terrible destino.

Hadden Clark es uno de esos niños nacidos en una familia con graves problemas en su seno, y cada uno de esos problemas fueron acumulándose y creando en su cabeza la confusión que le llevó hasta el asesinato.

Su madre se enorgullecía de que la familia era descendiente de los primeros colonos del Mayflower, pero esa circunstancia no impide que ambos progenitores eran dos alcohólicos que no tenían ningún problema en abusar de manera psicológica y física de sus tres hijos.

Sus hermanos Brad, Jeffrey y Allison no fueron tampoco muy bien tratados por sus progenitores y su trayectoria tampoco fue demasiado satisfactoria.

Brad fue acusado de asesinar y violar el cadáver de su novia, además de descuartizar el cuerpo y comerse parte del mismo. Se arrepintió y se entregó a la policía. Jeffrey fue acusado de violencia doméstica en varias ocasiones y Allison se fue de casa antes de la mayoría de edad para evitar todo esto.

Hadden, por su parte, se aficionó a maltratar animales domésticos. Su crueldad iba dirigida a pequeños animales, a los que torturaba y mataba, por norma general decapitándolos. Tampoco los niños del vecindario se salvaban de sus golpes e improperios. El término Bullyng se puede aplicar con todas sus consecuencias en el entorno del pequeño Hadden.

Su padre le trataba de inútil, mientras que su madre, antes de que naciera Allison, quería una hija y lo vestía de niña, para escarnio de otros niños.

Sin embargo, era sumamente inteligente, e incluso destacaba jugando al ajedrez.

Esa habilidad para sortear problemas le vino muy bien para estudiar como chef y logró triunfar como cocinero en varios restaurantes… hasta que su perturbada mente comenzaba a estropear el trabajo.

Algunos empleadores decían que se orinaba en los platos, robaba las cajas y realizaba otras barbaridades que eliminaban toda su pericia con las sartenes, y los cuchillos, que llegó a dominar con maestría.

Con la muerte de su abuelo, la única persona que dijo que le entendía y que fue una buena influencia para él, parece que la poca cordura que le quedaba se le difuminó.

Consiguió un puesto en la Marina, donde sufrió él mismo un acoso por parte de sus compañeros, ya que solía vestirse de mujer bajo el uniforme, cosa que no les gustaba.

El primer crimen que se asocia a Hadden no ha sido documentado, pero él lo confesó. Se trataba de una joven en Cape Code, donde trabajaba en un Club de Campo. Dijo que la asesinó, la quemó y utilizó las yemas de sus dedos como cebo de pesca.

Al abandonar el ejército, a Maryland, y recaló en casa de su hermano Jeffrey, el maltratador.

Allí fue descubierto por su hermano masturbándose delante de sus hijos y le expulsó de casa. Mientras estaba rebuscando su ropa para irse, visitó la casa Michelle Dorr, una amiga de seis años amiga de Elisa, su sobrina.

Hadden se hizo con sus cuchillos de chef, que llevaba en la maleta y la agarró del pelo. Ella intentó defenderse, pero su corta edad no le ayudó para evitar el cuchillo. Hasta doce cuchilladas se alojaron en su cuerpecito, que luego cogió Hadden. Lo llevó hasta un descampado y lo enterró allí.

La policía miró hacia el padre de la niña, que ya había amenazado a su mujer, ya divorciada, que se llevaría a la pequeña si no renunciaba a la custodia.

Esto ayudó a que le eliminaran como sospechoso, y le permitió volver a actuar. Roba en casa de su madre y esta le echó de su casa.

Buscó ayuda en un Club de Veteranos, donde le aplicaron un tratamiento de antidepresivos. No obstante, se puso a vivir en su furgoneta, como un mendigo.

Consiguió un trabajo como jardinero en casa de una conocida psicoanalista llamada Penny Houghteling que tenía una hija llamada Laura. Entró en su habitación y la atacó en su cama. En su paranoia, entró vestido con un vestido de ella y una peluca. La obligó a reconocer que Laura era Hadden disfrazado y después, la ató a la cama, tapándole además los ojos, nariz y boca con cinta aislante.

A consecuencia de ello, murió asfixiada.

La policía relacionó a Hadden con el asesinato, y en la investigación, surgió el nombre de Michelle, que se relacionó con él también, pese a que habían pasado seis años.

Fue condenado a sesenta años de prisión, que todavía cumple en una prisión estadounidense